Un generador, la nevera y el móvil

El runrún del generador suena desde la calle. La persiana del garaje está levantada. Aún así huele mucho a gasolina. “Por las noches lo apagamos. Eso es gas, como el de los coches”, advierte María González, de 53 años. Desde el lunes vive en casa de su hermana, en una urbanización apartada en Sant Feliu de Guíxols (Girona). Ese día se quedaron sin electricidad en todo el pueblo de 21.000 habitantes a causa del temporal de nieve. El martes recordaron que tenían un generador de electricidad en el garaje. Y lo enchufaron en la entrada de la puerta del garaje. Cuatro personas tienen una vida más o menos decente gracias a él aunque son conscientes de que la combustión del aparato puede ser peligroso. Fue el humo de un generador de luz el que provocó la muerte de una mujer de 40 años ayer por la tarde por intoxicación en Ultramort (Baix Empordà), unas de las zonas que sufre la falta de suministro eléctrico. Más de un centenar de personas se han intoxicado desde el lunes por la mala combustión de estufas, braseros y generadores.

GIF Busco 300x250